Ana Uzcátegui | LA PRENSA DE LARA.- La curva exponencial de contagios en Venezuela tuvo un repunte en julio si se compara con junio. La cantidad de pacientes positivos a COVID-19 incrementó 229 % desde el 30/6 hasta el 31/7; es decir, el sexto mes del 2020 cerró con 5 mil 832 pacientes contagiados y 31 días más tarde se contabilizaban 18 mil 574, lo que se transformó en el pico más alto que ha tenido el país desde que se declaró la cuarentena.
Pero la gravedad de la pandemia en Venezuela no queda allí porque el número de pacientes positivos ha aumentado vertiginosamente 9.874 % entre el 13 de marzo al 31 de julio, según cifras oficiales.
«Los casos se están duplicando cada 19 días», afirma el exministro de Salud, José Félix Oletta, quien con lupa detalla las cifras dadas a conocer por miembros del gobierno. «Para el 11 de julio el país tenía 9.178 infectados, dos semanas después, el 30 de ese mes, la cifra se multiplicó por dos, al aparecer 17.859 contagios. Es la historia natural de una epidemia que no está bajo control», alertó.
«La explicación del incremento de los casos es que mientras no tengamos una vacuna todos estamos expuestos a contagiarnos, no tenemos anticuerpos naturales ni medicamentos efectivos para modificar la intensidad de transmisión. Cuando eso ocurre se desarrolla la epidemia primero en una fase inicial lineal que ocurrió entre marzo y abril, y después en una fase acelerada que nosotros llamamos exponencial, lo que se vive actualmente», comentó. Sostiene que si la nación se anticipó en declarar medidas preventivas de distanciamiento social en comparación al resto de Latinoamérica, criticó que también fue una de las primeras en relajar la cuarentena, justo cuando los contagios se aceleraban.
«Para flexibilizar se necesita una reducción del 50 % de casos, por lo menos en dos semanas sostenidas«, explicó, siendo una de las razones por la que el país contabiliza un número cada vez más elevado de contagios comunitarios que de importados, registrándose rebrotes en cinco regiones del país, entre las que destaca Distrito Capital que ahora es el epicentro de la pandemia, seguido de Zulia.
Alega que es difícil saber el comportamiento de la enfermedad cuando sigue habiendo una debilidad de vigilancia epidemiológica. «Lo que estamos viendo de estos 70 casos diarios es la punta del Iceberg, no nos están mostrando la totalidad de los casos, estamos viendo es un patrón de comportamiento, pero las cifras probablemente son mayores», alega.
«Los datos del gobierno son de personas que enfermaron por lo menos hace tres semanas, después fue que le hicieron la PCR. Hay una burocracia muy grande para hacer exámenes moleculares, así que estamos viendo es una epidemia en diferido«, sentenció.
El exministro de Salud, José Félix Oletta, también insiste que el gobierno sigue aplicando pruebas rápidas para diagnosticar la COVID-19, aun cuando no son recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud. «El oficialismo se llena la boca diciendo que ha hecho un millón 500 mil pruebas rápidas y que aplica 51 mil de esas pruebas por cada millón de habitantes, pero eso no sirve de nada porque la mayoría da error».
Explicó que las pruebas rápidas son para hacer estudios seroepidemiológicos; es decir, se deben aplicar una vez a una persona que haya sido contagiada para ver el comportamiento del virus y determinar el tiempo en que se hacen positivos los anticuerpos.
Argumenta que los países que más han avanzado en el control de la epidemia son los que hacen un mayor número de pruebas. «En Colombia hay 80 laboratorios y se están haciendo 20 mil pruebas al día para llevar el pulso de la epidemia. En Venezuela se están haciendo entre 1000 y 2000 mil pruebas PCR al día extraoficialmente, eso es totalmente insuficiente para una población de más de 28 millones de personas. En este momento se tienen que hacer 8 mil o 10 mil pruebas por día de PCR», expresó.
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